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viernes, 10 de junio de 2022

Catamarca Argentina. Recorriendo hacia el norte por la Cuesta del totoral

Llegamos a la Villa del Portezuelo. Donde su pequeña iglesia nos invita a subir y utilizar el campanario como mirador del pueblo.

Tres campanas de distinto tamaño y muy antiguas se asoman desde una pequeña ventana. Se nos hace irresistible partir sin escuchar su sonido.
Al pie de la famosa cuesta.
Desde la cuesta del Portezuelo
Mirando abajo, parece un sueño
Pueblito aquí, otro más allá
Y un camino largo que baja y se pierde
Hay un ranchito sombrea'o de higueras
Y bajo el tala durmiendo un perro
Y al atardecer' cuando baja el sol
Una majadita volviendo del cerro
Paisajes de Catamarca
Con mil distintos tonos de verde
Pueblito aquí, otro más allá
Y un camino largo que baja y se pierde
Y ya en la villa del Portezuelo
Con sus costumbres tan provincianas
El cañizo aquí, el tabaco allá
Y en las sogas cuelgan quesillos de cabra
Pon una escoba de pichanilla
Una chinita barriendo el patio
Y sobre el nogal, centenario ya
Se oye un chalchalero que ensaya su canto
Paisajes de Catamarca
Con mil distintos tonos de verde
Un pueblito aquí, otro más allá
Y un camino largo que baja y se pierde
El Portezuelo “Puerta grande entre los cerros” o “Entrada grande”, según su etimología. Recostado sobre las falda del cerro Ancasti albergó a las primeras familias en el siglo XVIII, luego que Juan Bautista Muñoz decidiera entregar parte de sus tierras a los Barros, Páez de Carcajena, Camacho, Olivera y Pedrazaz. Quienes poseían tierras en comunidades cercanas. Estas familias se dedicaron a continuar con el cultivo del algodón, alfalfa viñas y a la cría de animales, caprinos, mulares y ovinos











domingo, 10 de febrero de 2019

Balcozna, Catamarca, Argentina o también como le llaman Balcosna
 
 
, un pequeño pueblito enclavado allí en la montaña, donde todas las noches es necesario taparse con un mantita aunque sea verano.
Veníamos desde el calor de Tucumán y el agradable fresco de aquí nos invita a quedarnos
Desde la provincia de Tucumán, por la Ruta Nacional 38 hacia el sur. Pasando La Merced  , se debe tomar la Cuesta del Totoral. Al finalizar la cuesta hemos llegado a La Merced, donde nacen los famosos tuneles feroviarios 50 km hechos alla en el periodo de Peron y que lamentablemente jamas se llegaron a utilizar
Desde la Merced tomamos la Ruta Provincial 9 hacia el norte y después de recorrer 33 kilómetros de verdes brillantes y ondulantes que en invierno se visten de blanco, por sus grandes nevadas pasando por El Rosario, La Higuera, San Antonio de Paclín, llegamos a Balcozna.
Los lugares imperdibles para nosotros son el Salton, una gran caída de agua fresca y transparente, Las Lajas , la Cuesta de Singuil y la selva de las Higuerillas
 
 
Las primeras tribus que habitaron el territorio de Paclín fueron los aquilingastas, en Amadores y Yocangastas, en Yocán. Al culminarse el siglo XVI en el Valle de Catamarca había aproximadamente 3.000 españoles; el obispo Trejo y Sanabria con fines de mejorar el proceso organizativo, crea lo que se denominó el Curato del Valle de Catamarca. Se extendía desde Chumbicha hasta Singuil incluido el Valle de Paclín, lo que hoy está ocupado por el Departamento Capital, Capayán, Valle Viejo, Fray Mamerto Esquiú (Piedra Blanca), Ambato y Paclín, o sea la Región Centro. El territorio de Paclín tuvo a Don Diego de Vera como su primer dueño, quien tenía una hacienda con ganado bovino y comprendía lo que actualmente es la finca de las beatas, que fue vendida a la cooperativa de tamberos Ltda.
Paclín es un cañón que se extiende entre las sierras de Gracián y Guayamba. Su nombre proviene de la voz cacana “Pakilingasta” (Pakilin: costa partida en dos – gasta: pueblo)