domingo, 28 de enero de 2024
la Rioja Santa Vera Cruz, Argentina, Castillo de Castillo De Dionisio
sábado, 20 de enero de 2024
Argentina, Santa Vera Cruz, tiempo de cosecha
Argentina, Santa Vera Cruz, último pueblo de la costa riojana. Uno de los paraísos argentinos.
Las uvas comienzan a madurar.
Los frutales ya estan pintando: peras, ciruelas, duraznos, manzanos, higos y membrillos. En nuestra casa-camion ya tenemos nuestras mermeladas caseritas para el desayuno con frutas recolectadas en el Castillo De Dionisio gracias a la cordialidad de su dueño Pedro Fernández. Y estamos juntando leña para comenzar a preparar los panes de dulce de membrillo en Casa Rancho del Twky Danielitoalberto Peraltta .
Los cardones florecen y los cóndores brindan todos sus días su majestuoso vuelo sobre las cumbres Velasco.
La Plata. Capital de la provincia de Buenos Aires. Argentina
Llegamos a tiempo para pasar las fiestas con la familia.
Desde el 23 de diciembre estamos recorriendo una vez más nuestra ciudad abrazando amigos y familiares
Quería compartirle un escrito sobre la ciudad que encontré por ahí
IDENTIDAD
“El platense llama micro al colectivo, pollajería al lugar donde venden pollos, dice EL en vez de LA diagonal. Cuando va a Capital dice que va a Buenos Aires y cuando le cuenta a un porteño dónde vive seguramente le pregunte '¿desde allá te venís?'.
El platense reconoce su ciudad por el olor a tilo, se acostumbró al verde y al empedrado. La vida del platense gira en torno a la universidad, el empleo público y el fútbol.
Es común para el platense ver chicos con boina haciendo asados en la rambla con sus amigos rockeros tocando temas de los Redondos en una guitarra criolla. Juntadas en pensiones, fiestas de estudiantes, recitales miles.
El platense sabe que su ciudad es la cuna del rock y que de 10 amigos 11 son músicos.
El platense juega al fulbito 2-3 veces por semana, entrena en rugby 4 veces y se junta por una birrita unas 8 veces. No sale a 1 boliche: hace previa, 3 bares y 3 recitales por noche.
El platense puede ubicarse donde todos se pierden, está acostumbrado a los números y para él que después de 1 venga 115 es cosa de todos los días. Vivir al lado de un bosque, con una catedral, una república en miniatura, un museo de dinosaurios y muñecos de papel que arden todos los 31 de diciembre es algo normal.
Las radios que se sintonizan son de acá (las otras no llegan) y todavía se leen los diarios locales. Escucha bandas de acá, lee revistas de acá, ve obras de teatro de artistas de acá. Si, todo acá.
Al platense lo ven como alguien raro, por eso los de afuera lo llaman así, porque quiere su lugar como pocos quieren al suyo.
Algunos días se muere de bronca al ver como algunos hacen mierda la ciudad y que muchos lugares dejarán de ser ese recuerdo que tenía de chico. También se pone contento cuando ve que muchas cosas siguen intactas y que pudimos levantarnos de un golpe tan duro hace varios años, después de una intensa lluvia
Este platense que cada vez que vuelve de un viaje siente que la ciudad lo esperaba y lo extrañaba (o tal vez sea al revés)
https://youtu.be/pjxBox2gljs
https://youtu.be/5cPaAjXJANY
De viajes y mochilas El oso, Sergio Roberto Capra Andrade , gran conocedor Achiras Córdoba
Cómo cada vez que viajamos para el noroeste tanto de ida como de vuelta intentamos en nuestro itinerario pasar por Achiras.
Y porqué Achiras?
Porque aquí vive según nos han contado el mochilero más antiguo del país.
EL OSO, sí así con mayúscula
Nacido en Coronel Moldes, la tierra de Agustín Tosco.
Es aquel legendario personaje que un día decidió irse de gira con su mochila, mochila de fabricación casera, porque en aquella época no era tan fácil conseguir una, estamos hablando de hace más de 50 años.
Sí, 50 años y muchos más ha cumplido el oso de mochilero y sigue viajando incansable por el mundo.
Recuerda que su primer viaje , fue a Cosquín al festival de folklore y de ahí no paró más
Está construyendo un camping a la vera del río, donde vende sus helados artesanales y o los regala.
Caminando, en tren, en bici, en avión, en lancha o en balsa recorre remotos lugares,
La India, Ecuador, Galápagos, Montañita, Máncora, Rapa Nui
Además de ser el mochilero más antiguo del país, trabaja cuando está en su tierra, vendiendo helados que el mismo elabora artesanalmente.
Y porqué helados?
Porque el terminó sus estudios gracias a un helado.
Recuerda y nos cuenta con una gran sonrisa, cuándo pequeño, si pasaba de grado, la tía como un premio incentivo le regalaba un helado.
Hoy cuando se asoman al camping caritas con ganas de tomar helado y muy pocas monedas en el bolsillo, el oso no duda en llamarlos y convidarles un enorme helado.
Ya son famosas las largas, larguísimas filas que se forman en la plaza cada vez que el oso regresa de algún largo viaje y decide regalar helados a todos los niños vecinos.
Cuenta con amigos que la ayudan a fabricar o a repartir
Y la plaza se llena de fiesta, el pueblo se congrega, pequeños y grandes reciben las cremas heladas y coloridas de la mano del oso.
Tiene su casa en el pueblo, ahicito nomás de la intendencia. Pero prefiere vivir en el río, se lo puede ver rastrillando las hojas, acomodándo la leña, conversando en un fogón o uniéndose en una guitarreada, frente al Ojito que alguna vez fue habitado por originarios y hasta no hace mucho tiempo se podían divisar pinturas rupestres, donde el agua cristalina clara corre para dar el gran salto.
Está vez, nos llegamos al río para visitarlo. Le avisamos públicamente por face a si alguien le avisaba que estábamos en camino.
Nos manifiesta " soy libre. No tengo teléfono, no uso celular, ni almanaque, ni reloj, tampoco estoy atado con ninguna señorita, ni tengo cuentas pendientes.
Ha recorrido gran parte del mundo y tiene infinidad de anécdotas para contar y un sinnúmero de amigos qué visitar.
Añora su Máncora querida, dónde aparte de su familia de corazón lo aguarda la bicicleta para llevarlo hasta Venezuela Colombia y Ecuador a seguir visitando amigos.
Siempre lleno de proyectos, nos cuenta: "ahora tengo ganas de ir a las Filipinas y si no mientras para estirar las piernas cuando termine el verano, cuando termine la temporada de helados, iré para Ushuaia aún no lo sé, sí en bicicleta o en moto. Hasta aquí nada extraordinario entre los viajeros, pero lo interesante en esta historia es que el oso con sus 76 largos años sigue adelante como el primer día que se cargó la mochila al hombro.
Como siempre nos comprometemos a retornar y pasar unos lindos días a la vera del río para deleitarnos con más increíbles historias.
Y hoy sentados aquí a la vera del río disfrutando de la sombra de la morenita nos tomamos un sabrosisimo helado, Cómo no podía ser de otra forma regalado por el mismísimo OSO.































































































